Superman Returns (2006) fue el intento de Bryan Singer de revivir al Hombre de Acero después del desastre de Superman IV en 1987, pero terminó siendo una de las películas más polarizantes del género de superhéroes. Singer abandonó X-Men: The Last Stand para dirigir esta secuela espiritual de las películas de Richard Donner, ignorando completamente Superman III y IV. Brandon Routh fue elegido entre miles de candidatos porque Singer quería mantener la tradición de contratar actores desconocidos, tal como hicieron con Christopher Reeve en 1978.

Routh, fan acérrimo de Superman desde niño (coleccionaba los cómics y usaba pijamas de Superman), tuvo que usar lentes de contacto azules durante todo el rodaje porque tiene ojos marrones. La ironía es cruel: creció en Norwalk, Iowa, a solo 100 millas de Woolstock, el pueblo natal de George Reeves, el segundo actor en interpretar a Superman. Coincidencialmente, Routh había hecho una audición para interpretar a Clark Kent en Smallville años antes, pero fue rechazado.

Kevin Spacey, Will Smith y Nicolas Cage fueron considerados para diferentes roles. Smith rechazó ser Superman porque no quería interpretar otro personaje originalmente blanco después del fracaso de Wild Wild West. Amy Adams audicionó para Lois Lane pero perdió ante Kate Bosworth; sin embargo, tuvo su revancha en Man of Steel (2013). El productor Jon Peters quería a Beyoncé, Jennifer Lopez o Catherine Zeta-Jones como Lois. La filmación se realizó en Fox Studios Australia en Sydney con un presupuesto que alcanzó los 270 millones de dólares, convirtiéndola en una de las películas más caras de la historia hasta ese momento. A pesar de recaudar 391 millones globalmente, Warner Bros consideró el resultado decepcionante y canceló la secuela planeada para 2010.

El videojuego Superman Returns llegó en noviembre de 2006 para Xbox 360, PS2, Xbox, Nintendo DS, Game Boy Advance y PSP, desarrollado por EA Tiburon. Prometía ser el juego de Superman que los fans esperaban desde hacía décadas: un mundo abierto de 80 millas cuadradas (más de 200 kilómetros cuadrados) recreando Metrópolis con 10,000 edificios destructibles. Superman podía volar a 800 mph (más rápido que el sonido), la pantalla se difuminaba con la velocidad, y el juego implementó un sistema radical: Superman es invulnerable, pero Metrópolis tiene una barra de vida. Si la ciudad sufre demasiado daño, pierdes.

Brandon Routh, Kate Bosworth, Kevin Spacey y Sam Huntington prestaron sus voces, pero el resultado fue desastroso. IGN criticó que «el jefe final es un tornado. No Lex Luthor, no el General Zod, ni siquiera Richard Pryor. ¡Un tornado!». X-Play le dio 1/5 y Official Xbox Magazine le otorgó el premio «Mejores Gráficos… si estuvieran en el PlayStation original» como burla. Metacritic promedió 51/100 para Xbox 360 y apenas 46/100 para PS2. Las misiones eran repetitivas: apagar incendios, salvar civiles, combatir robots genéricos. Los controles de vuelo eran lo único rescatable del desastre.

A pesar de venderse 705,000 copias para 2008, el juego se convirtió en otro clavo en el ataúd de los videojuegos de Superman, una franquicia con dos décadas de fracasos interactivos. La versión DS era una compilación de minijuegos, la de Game Boy Advance era un clon de Sudoku con superpoderes, y la versión móvil era un simple juego de rescate. En Xbox 360 podías desbloquear trajes clásicos (Superman de Tierra-Dos, Pre-Crisis, traje kryptoniano), pero nadie quería jugar lo suficiente para conseguirlos. El juego se vendía usado por $1.50 al año de su lanzamiento. Tanto la película como el videojuego demostraron que a veces incluso Superman no puede salvarse a sí mismo del fracaso comercial.


Desde este link puedes ver todas las notas relacionadas con películas que hemos publicado en nuestra Web.

0 0 votos
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Oldest
Newest Most Voted
Feedbacks de Inline
Ver todos los comentarios