Todo empezó con una espada. En algún rincón de la oficina de Nate y su equipo, como emergida de una cuarta dimensión, apareció un día la espada Invictus de Clive, el protagonista de Final Fantasy 16. La señal era clara: había que hacer un PC de Final Fantasy. Lo que no estaba tan claro era cómo convertir la estética de uno de los eikons más imponentes del juego en un ordenador gaming funcional. Este es el resultado.


El universo de Final Fantasy 16 y la inspiración de Titán

Cada entrega de Final Fantasy construye su propio universo desde cero. El 16 apuesta por una ambientación medieval más oscura y seria que sus predecesores, con una narrativa que recuerda en algunos momentos a las grandes series de fantasía épica. El elemento central del lore son los eikons: criaturas elementales colosales que no existen de forma independiente sino que se manifiestan a través de personas llamadas dominantes, que pueden transformarse en estas entidades e invocar su poder en combate.

El eikon elegido para este proyecto es Titán, el señor de la tierra, cuyo dominante es Hugo Kupka. La batalla contra Titán es una de las más épicas del juego, y su paleta visual fue la principal fuente de inspiración: tonos tierra, roca y magma como base, betas metálicas que recuerdan al cobre y al oro, y contrastes en azules y lilas que hacen que el personaje destaque sobre los escenarios rojizos del campo de batalla.


El proceso de diseño: del busto al diorama

La primera idea: un PC dentro de un busto de Titán

Square Enix proporcionó el modelo 3D oficial del personaje, con todos los huesos y articulaciones intactos. Tener el modelo oficial de un personaje de videojuego con ese nivel de detalle abre posibilidades interesantes para la impresión 3D. La primera idea fue construir un busto de Titán (cabeza, brazos, parte del cuerpo) con el hardware del PC visible en el interior.

El problema fue de escala. Los componentes de un ordenador moderno no son pequeños: las placas base son grandes, las tarjetas gráficas actuales son enormes, y la refrigeración líquida personalizada añade todavía más volumen. El busto necesario para albergar todo habría resultado en un objeto desproporcionado y difícil de integrar estéticamente. Después de varias iteraciones y pruebas de diseño en 3D, la idea se descartó.

La solución: el chasis NG17 convertido en diorama

La alternativa fue usar el chasis propio NG17, un diseño de torre desarrollado en el canal con una característica que lo hacía ideal para este proyecto: sus formas asimétricas y orgánicas. A diferencia de una caja cuadrada convencional, el NG17 tiene múltiples caras con ángulos distintos que recuerdan más a algo natural que a un producto industrial, lo que facilitaba integrar la estética de roca y tierra de Titán de forma coherente.

La idea pasó de «un PC dentro de un busto» a «el PC como diorama de Titán»: tomar el chasis existente y transformar sus superficies en una representación de las distintas partes del cuerpo del eikon, usando técnicas escultóricas y de pintura profesionales.


La construcción: técnica y artesanía

El artista: Burú de Avalon Fortune

Para ejecutar esta transformación se incorporó al proyecto a Burú Arán, el artista detrás de Avalon Fortune, especializado en réplicas de colección y obras de arte del mundo del videojuego. La premisa era clara: el resultado tenía que ser una obra de arte duradera, no una decoración frágil.

El proceso comenzó con una capa de imprimación sobre el aluminio del chasis para proteger el material y crear una superficie con textura a la que los materiales posteriores pudieran adherirse correctamente.

Las texturas de roca: espuma, disolventes y masilla epoxy

Para conseguir texturas que parecieran roca natural sin serlo, Burú desarrolló un proceso propio en dos fases:

Primero, creó moldes y texturas de referencia usando espuma de poliestireno extruida, aplicando diferentes disolventes (acetona, agua ras, disolvente Nitro) que descomponen el material de formas distintas, generando superficies irregulares orgánicas que imitan con credibilidad la textura de la roca volcánica.

Después, trabajó con masilla epoxy de dos componentes. Al mezclar los dos componentes, la masilla inicia un proceso de solidificación progresivo que Burú aprovecha en distintas etapas: cuando está blanda se aplica la forma general, a medida que endurece se añaden detalles más finos, y cuando está casi sólida se pueden tallar detalles con herramientas como una Dremel. El resultado es una pieza dura, resistente y con el nivel de detalle de una escultura artesanal.

Cada piedra del mod es diferente: algunas se construyeron con molde, otras se modelaron completamente a mano, otras se retocaron sobre una base. No hay una técnica única sino una combinación artesanal de métodos.

El frontal: el pecho abierto de Titán

El elemento más representativo de Titán en el mod es el pecho abierto, la zona característica del eikon que deja ver su interior en combate. Integrarlo en el frontal del NG17 requirió rediseñar esa sección desde cero cuando la distribución original de chapas no era compatible con la composición planteada. Una vez resuelto, el pecho abierto con iluminación interior se convirtió en el elemento focal del ordenador.

La pintura: el trabajo más largo y complejo

La fase de pintura fue la más larga y la que tuvo más iteraciones. Conseguir la paleta correcta, con suficiente variedad de tonos para dar profundidad sin perder coherencia, requirió múltiples pruebas y en algunos casos repintar secciones completas.

Las técnicas utilizadas combinaron:

  • Pincel seco: para resaltar las texturas en relieve y dar tridimensionalidad a las superficies de roca.
  • Aerógrafo: para transiciones suaves entre zonas de color y efectos de profundidad en las cavidades.
  • Pintura mate y metalizada en combinación: para conseguir el contraste entre la roca opaca y las betas minerales brillantes características de Titán.
  • Pigmento en polvo: aplicado en las grietas y selado con fijador, crea un efecto de profundidad en las ranuras que añade realismo a las texturas.
  • Rotulador cromado: aplicado en puntos concretos para simular pequeñas pepitas de oro o mineral metálico integradas en la roca.

Detalles adicionales

El logo oficial de Final Fantasy 16 se imprimió en 3D y se integró en el chasis usando acrílico con textura arena para hacer la transición entre la pieza impresa y las superficies de masilla. La cara de Titán se incorporó en la pantalla del bloque de la refrigeración líquida.


El hardware

  • Procesador: Intel Core i9-14900K. Procesador de alto rendimiento con el que el equipo ya tenía experiencia en proyectos anteriores. Importante actualizar la BIOS a la última versión nada más montar el sistema para garantizar estabilidad óptima.
  • Placa base: MSI MEG Z790 Carbon WiFi. Estándar de referencia para plataforma Intel de gama alta, con buena relación calidad-precio dentro de su segmento.
  • RAM: Corsair Dominator Platinum a 6000 MT/s.
  • Almacenamiento: SSD de 4 TB.
  • Tarjeta gráfica: MSI RTX 4080 Super Gaming X Slim. Se eligió la versión Slim específicamente porque el NG17 monta la GPU en vertical y las dimensiones reducidas de este modelo facilitaron el montaje sin comprometer el flujo de aire.
  • Refrigeración: loop de líquida custom de Corsair con bloque para CPU con pantalla integrada, donde se muestra la cara de Titán.

Rendimiento en Final Fantasy 16 para PC

Con el i9-14900K y la RTX 4080 Super, el juego en 4K con todos los gráficos al máximo y sin ningún tipo de reescalado rinde alrededor de 42 FPS. Es un juego visualmente exigente que apuesta más por la calidad artística (modelos de personajes, texturas, diseño de escenarios) que por tecnologías como ray tracing.

Activando DLSS 3 con Frame Generation (generación de fotogramas por IA), los FPS suben a 66-70, con una fluidez subjetiva notablemente mayor y sin artefactos perceptibles durante el juego. Si se prioriza la calidad sobre los FPS máximos, activar únicamente DLAA (antialiasing de aprendizaje profundo sin reescalado) mejora la nitidez de los bordes sin ayuda adicional a la GPU.

La recomendación práctica para este hardware a 4K es usar DLSS en modo calidad: la diferencia visual respecto al renderizado nativo es prácticamente inexistente, y los FPS suben hasta los 96 con todos los ajustes al máximo.


¿Has jugado a Final Fantasy 16? ¿Qué eikon te gustaría ver convertido en un PC? Cuéntanos en los comentarios.

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