Llevaba meses sin querer hablar de cloud gaming porque lo tenía muy visto. Pero después de probar GeForce Now en la Gamescom de Alemania y luego durante semanas en casa, tengo que reconocer algo que no esperaba: esta vez de verdad podría ser el futuro. No como titular vacío sino como conclusión honesta después de mucho tiempo de pruebas.

Qué es GeForce Now y cómo funciona

GeForce Now es el servicio de Nvidia que te permite jugar en un ordenador remoto ubicado en sus servidores en lugar de en tu propio PC. Dependiendo del nivel que contrates, gratuito, de pago o Ultimate, tienes acceso a una gráfica más o menos potente. Con el lanzamiento más reciente del tier más alto puedes jugar con el equivalente a una RTX 5080 o 4080 dependiendo del título.

El concepto no es nuevo, pero lo que sí ha cambiado de forma radical es el algoritmo de compresión y la tecnología de transmisión. Lo que vi en Alemania me dejó dubitativo porque parecía demasiado bueno para ser cloud gaming real. Dos demos en concreto me generaron dudas serias: una partida de Black Myth Wukong con una compresión tan baja que parecía juego local, y una demo de Valorant funcionando a 360 Hz con una latencia ridículamente baja. Me fui pensando que algo no cuadraba.

La prueba definitiva la hice en casa sin decirle nada a nadie. Puse a mi novia a jugar Indiana Jones con ray tracing y gráficos al máximo a través de GeForce Now. Sin decirle que era cloud gaming. Luego cerré el servicio y abrí el juego en local en el mismo ordenador. Cuando volví le pregunté si había notado alguna diferencia. La respuesta fue ninguna.

El nuevo codec AV1: la magia detrás de la imagen

El secreto técnico del salto de calidad está en el algoritmo AV1. Para entender por qué importa hay que entender el reto al que se enfrenta cualquier servicio de cloud gaming.

En local, un monitor 4K a 60 fps recibe aproximadamente 15 gigabits por segundo de datos desde la tarjeta gráfica. GeForce Now transmite esa misma imagen con unos 50 megabits por segundo. Estamos hablando de unas 300 veces menos datos para conseguir prácticamente el mismo resultado visual. Eso es lo que tiene que hacer el algoritmo de compresión: borrar la mayor cantidad posible de información sin que se note.

AV1 es la respuesta actual a ese reto. Es una alternativa más inteligente a los codecs H264 y H265, que analiza el movimiento, los bordes y los detalles de la imagen para decidir qué se puede comprimir con más agresividad y qué no. Es un proceso computacionalmente costoso, pero las tarjetas gráficas modernas ya vienen con unidades de hardware dedicadas específicamente a codificar y decodificar AV1, lo que hace el proceso muy rápido y eficiente.

¿Dónde se nota la compresión aunque sea mínimamente? En las zonas de humo o niebla, donde las diferencias de color y contraste son sutiles. Ahí aparece lo que se llama macroblocking, píxeles de color que se agrupan para reducir los datos transmitidos. En medio de una partida solo lo nota quien sabe exactamente qué está buscando.

La latencia: resultados reales en distintas situaciones

La latencia es el otro gran problema histórico del cloud gaming y los resultados que obtuve me sorprendieron genuinamente.

En el modo cinemático jugando a Battlefield con conexión por cable y fibra de 1 GB, la latencia total se mantuvo alrededor de los 60 milisegundos. En el modo esports a 360 fps en Counter-Strike 2, la latencia bajó a 40 milisegundos medidos de punto a punto, desde el clic del ratón hasta ver el disparo en pantalla.

¿Es suficiente 40 milisegundos para jugar? Para la mayoría de juegos y la mayoría de jugadores, absolutamente sí. El cerebro humano no distingue esa latencia de forma consciente y la experiencia se percibe como en tiempo real. Para gaming competitivo de alto nivel en esports, donde lo ideal serían 20 milisegundos o menos, es algo alto pero perfectamente funcional para el 95% de los jugadores.

Probando el mismo setup por WiFi desde un ultrabook con Intel Arc 140V, los resultados siguieron siendo buenos aunque con algún tirón ocasional que delataba que no estaba yendo por cable. La calidad de imagen seguía siendo impresionante. Con tethering desde el móvil en una zona de cobertura baja la experiencia se deterioró notablemente y el servicio avisó antes de conectar que la red no era recomendable. En esas condiciones el cloud gaming no funciona bien y GeForce Now es honesto al respecto.

L4S: la tecnología que va a cambiar las reglas de internet

Existe una tecnología que todavía no está implementada en la mayoría de redes pero que cuando llegue va a transformar radicalmente la experiencia del cloud gaming: L4S, que significa Low Latency, Low Loss, Scalable Throughput.

Para entender qué hace hay que entender cómo funciona internet hoy. La red opera en modo best effort, es decir, los paquetes se envían sin saber el estado real de la red. Cuando un nodo intermedio se satura porque hay demasiado tráfico, los paquetes se acumulan en cola y la latencia sube. El software solo se entera de que hay un problema cuando ya lo hay, y entonces empieza a bajar la calidad, pero ya es tarde.

L4S hace que los dispositivos de red avisen en tiempo real cuando la saturación está empezando, antes de que se produzca el atasco. De esa manera los programas pueden adaptar el ancho de banda de forma preventiva para que la latencia nunca suba. Para el cloud gaming esto significa que en lugar de tener 40 milisegundos estables con picos ocasionales de 80, tendríamos siempre los mismos 40. La diferencia entre latencia estable y latencia con picos es enorme en términos de experiencia de juego.

GeForce Now ya tiene soporte para L4S implementado y muestra un indicador cuando está activo. El problema es que la tecnología tiene que implementarla del lado del proveedor de internet, y en España operadores como Movistar todavía no lo tienen activo.

Modos de uso: cinemático, esports y ahorro de datos

GeForce Now ofrece varios presets que conviene conocer para sacarle partido según la situación.

El modo cinemático bloquea los fps a 60 pero maximiza la calidad de imagen. Está pensado para juegos de historia con buenos gráficos donde la fluidez extrema no es prioritaria pero sí los detalles visuales. Es el modo que usa más ancho de banda, unos 50 megabits por segundo en 4K.

El modo ahorro de datos renderiza a 720p y solo necesita unos 12 megabits por segundo, similar a un ADSL de hace diez años. Para conexiones muy limitadas o datos móviles puede ser la única opción viable, aunque la calidad visual se resiente notablemente.

El modo esports busca los máximos fps posibles, llegando hasta los 360 fps en 1080p con el tier Ultimate. La compresión es algo más agresiva y la resolución más baja, pero la latencia es la menor posible. Es el modo adecuado para Counter-Strike y otros títulos competitivos donde cada milisegundo importa.

Steam Deck y portátiles: casos de uso interesantes

La prueba en Steam Deck resultó más interesante de lo esperado, aunque no sin complicaciones. Instalar GeForce Now en la consola de Valve requiere abrir un terminal, modificar permisos de ejecución y lanzar desde consola de comandos. No es algo para usuarios no técnicos.

Una vez funcionando, jugar a Battlefield 6 en ultra con gráficos increíbles en la pantalla de Steam Deck es una experiencia surrealista. El problema es que la latencia en este caso era algo mayor que en PC y en un shooter como Battlefield se nota. Para juegos que no dependan tanto de la latencia, como juegos de rol o aventuras, la experiencia sería perfectamente aceptable. La batería y la temperatura de la consola se mantienen muy bien al no tener que procesar el juego localmente.

Para un ultrabook o MacBook sin potencia gráfica gaming, GeForce Now tiene mucho más sentido. Conectas el servicio, instalas el mando, te conectas por WiFi y tienes acceso a juegos AAA con gráficos que tu portátil nunca podría mover por sí solo. La barrera de entrada técnica es menor y la experiencia resulta fluida si la conexión es buena.

Moonlight y Sunshine: la alternativa casera

A raíz de estas pruebas merece la pena mencionar una alternativa muy interesante para quien ya tiene un PC gaming en casa y quiere jugar en otro dispositivo sin pagar suscripciones.

Nvidia creó hace años GameStream, que permitía transmitir el juego desde tu PC a otros dispositivos. En 2022 lo descontinuó, pero la comunidad respondió creando Sunshine, un servidor de streaming open source que replica esa funcionalidad. Del lado del cliente existe Moonlight, disponible para prácticamente cualquier plataforma, incluyendo Android, iOS, Mac, Linux y hasta Xbox.

La configuración es sencilla: Sunshine en el PC gaming, Moonlight en el dispositivo desde el que quieres jugar. El resultado es streaming 4K HDR a 120 Hz dentro de tu red local con una calidad de imagen que es prácticamente indistinguible del juego local. Es la solución perfecta para jugar en el salón desde una Xbox o en el dormitorio desde un portátil sin mover el PC.

¿Vale la pena pagar GeForce Now?

Esta es la pregunta que más importa y la respuesta honesta es que depende del perfil de usuario.

GeForce Now Ultimate cuesta 20 euros al mes, unos 240 euros al año. Un setup gaming completo desde cero, incluyendo torre, monitor, periféricos y demás, gira alrededor de los 2000 euros. Solo en el componente de la torre, unos 1500 euros para algo decente. Tardarías más de seis años pagando la suscripción para igualar ese coste, y eso sin contar que el hardware comprado es tuyo para siempre y sirve también para trabajar.

Para alguien que ya tiene un portátil de trabajo y quiere jugar ocasionalmente sin gastarse dinero en hardware gaming ni tener espacio para una torre, GeForce Now tiene un sentido real. Para un gamer habitual con muchas horas semanales que valora tener control total sobre su hardware, la cuenta no sale.

Hay además una limitación reciente que ha generado polémica: incluso con el tier Ultimate, hay un límite de 100 horas de juego al mes. A partir de ahí hay que comprar paquetes de horas extra. Son más de tres horas diarias para llegar a ese límite, por lo que para la mayoría de jugadores no supone un problema práctico, pero en un servicio premium la existencia de ese tope resulta difícil de justificar.

Conclusión: el futuro está cerca pero aún no ha llegado

GeForce Now en 2024 es el mejor cloud gaming que ha existido hasta la fecha, sin competición. El salto respecto a versiones anteriores es brutal y real. En condiciones ideales, conexión por cable, red doméstica sin congestión y servidor cercano, la experiencia es prácticamente indistinguible del juego local.

Los problemas que quedan son reales pero solucionables con el tiempo. La latencia en redes no óptimas, la congestión en momentos de alta demanda y la dependencia de L4S para garantizar estabilidad son barreras técnicas que la industria está trabajando activamente para resolver.

El obstáculo más difícil de superar es psicológico: a los gamers nos gusta el hardware. Nos gusta tener el PC, actualizarlo, verlo. Pero los datos de ventas de 2024 son llamativos: un 27% menos de PCs vendidos en Black Friday y el peor año para las consolas desde 1995, mientras el número de jugadores globales creció un 6%. Algo está cambiando en cómo la gente juega y accede a los juegos.

Si Nvidia consigue pulir la experiencia de usuario para que sea accesible fuera del ecosistema PC gaming y L4S se implementa a nivel de infraestructura, el cloud gaming podría tener su momento definitivo en el próximo ciclo de actualización de hardware. Por ahora, es una tecnología que funciona muy bien para un perfil específico de usuario y que merece más atención de la que recibe.

Línea de tiempo del video

0:00 Introducción
1:00 Próximo evento DyAc de Zowie
1:45 Presentando el teclado Razer Huntsman Tournament Edition
2:08 ¿Qué hace este diseño tan especial?
2:24 La ventaja de los switches ópticos
3:16 El cable
3:20 El diseño de la carcasa, comparación con el teclado Hyper X Alloy FPS Pro
4:00 El RGB
4:18 Mirando los keycaps de cerca: PBT y doble inyección
4:50 ¿Por qué me parece el mejor teclado de 2019?
5:36 ¿Qué mejoraría del Razer Huntsman TE?
7:01 Conclusión

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