El mundo de la informática está lleno de creencias que se repiten una y otra vez, algunas completamente falsas y otras que tuvieron sentido en algún momento pero que hoy ya no aplican. A continuación repasamos los más populares y lo que hay detrás de cada uno.
macOS y Linux no necesitan antivirus
Este es quizás el mito más peligroso de todos, y se está extendiendo incluso a Windows, donde cada vez más gente decide prescindir del antivirus. Un error importante.
Es cierto que los virus para macOS y Linux son mucho menos frecuentes que para Windows, pero el motivo no tiene nada que ver con que estos sistemas sean invulnerables. La razón es mucho más simple: la gran mayoría de ordenadores domésticos del mundo usan Windows, así que los hackers dirigen sus esfuerzos hacia donde está el mayor número de víctimas potenciales.
El vector de entrada más habitual no es ningún exploit sofisticado sino algo mucho más mundano: el usuario que descarga un crack de Photoshop o una utilidad para activar Windows, le da permisos de administrador porque el instalador los pide y sin saberlo instala un virus con acceso total al sistema. En macOS y Linux ocurre lo mismo si el usuario concede permisos a software desconocido.
Un tipo de amenaza que ilustra bien el problema son los ataques DDoS distribuidos, donde miles de ordenadores infectados, conocidos como ordenadores zombie, envían peticiones simultáneas a un servidor hasta tumbarlo. Esos ordenadores infectados pertenecen a usuarios normales que ni siquiera saben que tienen un virus. Esto ocurre en todos los sistemas operativos.
El overclocking acorta la vida de los componentes
No del todo. Subir la frecuencia de un procesador o una tarjeta gráfica por sí solo no acorta de forma significativa la vida del componente. Lo que sí puede dañarlo a largo plazo son dos factores concretos: las temperaturas elevadas mantenidas durante mucho tiempo y los voltajes excesivos.
Si un procesador con un límite térmico de 100 grados trabaja habitualmente entre 90 y 95 grados, el desgaste acumulado es real. Lo mismo ocurre con los voltajes: cada incremento implica mayor desgaste, aunque la diferencia en la práctica es tan pequeña que es probable que el procesador quede obsoleto tecnológicamente mucho antes de que ese desgaste llegue a notarse.
El riesgo real del overclocking mal hecho no es romper el procesador al instante, sino acercarse demasiado a los límites térmicos de forma sostenida. Respetando los voltajes máximos recomendados por el fabricante y manteniendo buenas temperaturas, el overclocking es una práctica perfectamente viable.
Las tarjetas NVIDIA no son compatibles con procesadores AMD y viceversa
Completamente falso. Un procesador y una tarjeta gráfica son componentes estándar diseñados para ser compatibles entre sí independientemente de la marca. Combinar un procesador AMD con una gráfica NVIDIA, o un procesador Intel con una gráfica AMD, no genera ningún problema ni pérdida de rendimiento.
Hay una variante de este mito que también conviene desmontar: la idea de que usar placa base y tarjeta gráfica de la misma marca mejora el rendimiento. Tampoco es verdad. El chip gráfico es el mismo independientemente de qué empresa lo monte en su tarjeta. Una placa ASUS con una gráfica MSI funciona exactamente igual que una placa MSI con una gráfica ASUS.
Esta confusión se extiende incluso a los periféricos. Mucha gente cree que el mouse y la alfombrilla deben ser de la misma marca para funcionar mejor. Los sensores modernos están diseñados para funcionar bien sobre prácticamente cualquier superficie, sin importar la marca de la alfombrilla.
Tener el portátil conectado al 100% de batería lo daña
Este fue un problema real en generaciones antiguas de baterías, pero en los portátiles de los últimos diez años aproximadamente está completamente resuelto. Los portátiles modernos dejan de cargar la batería automáticamente cuando llega al 100% y pasan a funcionar directamente con la corriente eléctrica, como si la batería estuviera desconectada. Los fabricantes llevan años contemplando este escenario precisamente porque sería un problema grave para la vida útil de la batería si no estuviera controlado.
Es necesaria una pulsera antiestática para montar un PC
El riesgo de dañar un componente por electricidad estática al montar un PC en casa existe en teoría, pero es extremadamente bajo en la práctica. Hay tiendas de informática que montan varios ordenadores cada día sin usar pulsera antiestática y sin registrar problemas. Las placas base modernas incorporan protecciones que reducen aún más ese riesgo.
Dicho esto, si se quiere ser precavido, tocar una superficie metálica conectada a tierra antes de manipular los componentes es suficiente. La pulsera antiestática no es necesaria para el usuario doméstico que monta su PC ocasionalmente.
Cuantos más DPI tiene un mouse, mejor es
Los DPI son simplemente la sensibilidad máxima configurable del mouse, es decir, cuántos píxeles se mueve el cursor por cada pulgada de movimiento sobre la mesa. Un número más alto no significa mejor sensor ni mejor precisión, solo un rango de configuración más amplio.
El origen de este mito tiene su lógica histórica. Cuando las resoluciones de pantalla empezaron a subir de 800×600 a 720p y luego a 1080p, los ratones de la época estaban limitados a 400 DPI. Los nuevos modelos con 800 o 1600 DPI funcionaban mejor con esas resoluciones más altas, lo que generó la asociación entre más DPI y mejor rendimiento. Hoy todos los ratones tienen DPI más que suficientes y el factor relevante es la calidad del sensor, no el número máximo de DPI que anuncia la caja.
La placa base puede crear cuello de botella
En condiciones normales, no. La placa base es la encargada de que el procesador funcione y lo hace igual independientemente de si es de gama alta o gama básica, siempre que sea compatible con el procesador y los demás componentes.
Donde sí puede haber problemas es en casos de incompatibilidad técnica: una placa con un chipset muy básico puede no soportar todas las líneas PCIe que necesita una tarjeta gráfica de alta gama, o puede no ser compatible con ciertos perfiles de RAM. Pero esto no es un cuello de botella, es una incompatibilidad que aparece claramente especificada en las características del chipset. Si la placa es compatible con el procesador y la tarjeta gráfica que se van a usar, el precio de la placa no afecta al rendimiento.
Retirar un USB sin expulsarlo lo daña
El dispositivo físico no sufre ningún daño. Lo que puede corromperse es la tabla de particiones, que es el índice que el sistema operativo mantiene sobre qué archivos hay en el disco, dónde empiezan, dónde terminan y cómo se llaman. Si se desconecta el pendrive mientras el sistema operativo está en medio de escribir esa tabla, puede quedar incompleta o corrupta. El resultado suele ser un mensaje de error al volver a conectarlo y algún archivo en mal estado, no la destrucción del dispositivo.
Apagar el PC con el botón de encendido lo daña
En los ordenadores modernos, pulsar una vez el botón de encendido envía exactamente la misma señal de apagado que seleccionar la opción desde el menú de inicio. El sistema se apaga de forma ordenada. El riesgo aparece únicamente si se mantiene pulsado el botón durante varios segundos forzando un apagado inmediato, que es el equivalente a desenchufar el ordenador. En ese caso el único riesgo es el mismo que con el USB: corromper algún archivo que estuviera escribiéndose en ese momento.
Más RAM significa un PC más rápido
Solo hasta cierto punto. La RAM funciona como la mesa de trabajo del ordenador: cuanto más grande, más cosas pueden estar en uso al mismo tiempo. Pero si el trabajo que se está haciendo cabe perfectamente en la RAM disponible, añadir más no va a mejorar nada.
El problema real aparece cuando la RAM se agota. En ese momento el sistema operativo empieza a usar el disco duro como memoria temporal mediante un archivo de paginación. Como el disco duro es muchísimo más lento que la RAM, el rendimiento cae de forma drástica y el PC se vuelve lento e irresponsable.
Para uso doméstico y ofimático, 8 GB son el mínimo razonable hoy en día. Para gaming o trabajo más intensivo, 16 GB es la cantidad recomendada. Por encima de eso, para la mayoría de usuarios, el beneficio es prácticamente imperceptible.
Sin gastar más de 1000 euros no se puede jugar en PC
Falso. Se puede armar un PC gaming por alrededor de 600 a 800 euros capaz de correr la gran mayoría de juegos actuales a 1080p con gráficos altos y 60 fps estables. No podrá con los títulos más exigentes en su configuración máxima, pero eso es exactamente lo mismo que ocurre con las consolas modernas, que funcionan con ajustes gráficos reducidos respecto a lo que ofrece el PC en su máximo nivel.
La ventaja del PC frente a la consola no está solo en el rendimiento gráfico potencial, sino en la flexibilidad: se puede ajustar la configuración gráfica para conseguir el equilibrio entre calidad y fluidez que cada juego y cada usuario prefiera.







