La puntería lo es todo en los shooters competitivos. Counter-Strike, Overwatch, Fortnite: en todos ellos un mouse incómodo o con mal rendimiento puede marcar la diferencia entre ganar o perder. Pero aunque hoy las marcas se pelean por ofrecer los sensores más precisos del mercado, pocos saben que uno de los ratones más precisos que jamás existió fue precisamente el primero de todos. Esta es la historia del IntelliMouse Optical de Microsoft.

Del joystick a la rueda: cómo evolucionó el mouse

En los primeros tiempos de los videojuegos competitivos, en la época de Doom, ni siquiera se usaba mouse. Se jugaba con teclado o joystick. Después llegaron los ratones mecánicos, aquellos con la famosa bola de goma que movía dos ruedas internas midiendo la rotación mediante luz infrarroja. Fue con esos dispositivos que se forjó la escena competitiva de Quake III y Counter-Strike.

La historia del mouse moderno, sin embargo, tiene un origen corporativo curioso. En 1993, los ingenieros del equipo de Excel en Microsoft se quejaban de lo difícil que era navegar por hojas de cálculo grandes. Esa necesidad inspiró la creación de la rueda de scroll, que finalmente llegó al mercado en 1996 con el IntelliMouse, el primer ratón de la historia en incluirla.

Vale la pena mencionar también que la idea del mouse en sí, junto con el escritorio visual de Windows, no nació en Microsoft. Steve Jobs la vio durante una visita a los laboratorios de Xerox en California, y Bill Gates a su vez la tomó de Apple. El resto es historia.

El nacimiento del mouse óptico

Los ratones con bola tenían un problema fundamental: se ensuciaban. La bola acumulaba polvo y suciedad, lo que obligaba a limpiarla con frecuencia para mantener la precisión. La idea del mouse óptico existía desde los años 80 en forma de prototipos, pero fue Microsoft quien lo llevó al mercado masivo en 1999 con el IntelliMouse Optical.

Su funcionamiento era radicalmente diferente al mecánico. Un LED infrarrojo ilumina la superficie donde apoya el mouse, y un sensor actúa como una pequeña cámara tomando miles de fotografías por segundo a baja resolución. Comparando esas imágenes entre sí, el sensor determina hacia dónde se está moviendo el ratón. Así, con variaciones, siguen funcionando los sensores ópticos actuales.

El sensor del IntelliMouse Optical era el MMS04, diseñado y fabricado por el propio Microsoft. Era capaz de tomar 9.000 imágenes por segundo y captar movimiento a una velocidad máxima de 20 pulgadas por segundo, cifra modesta comparada con las 400 pulgadas por segundo de los ratones actuales. Funcionaba a 400 DPI fijos, sin posibilidad de cambiarlos, y tenía un polling rate de 125 Hz.

Un impacto enorme en la escena competitiva

Para la pequeña pero apasionada escena competitiva de finales de los 90, el IntelliMouse Optical fue una revolución. Sin piezas móviles, sin bola que limpiar, más ligero y con una precisión constante que no se degradaba con el uso. Era ideal para las largas sesiones de Counter-Strike y Quake.

Su popularidad fue tal que marcas como Razer y SteelSeries lanzaron sus propias versiones con el mismo sensor fabricado por Microsoft, simplemente con su propio logo. En aquella época solo Microsoft tenía la tecnología para producir esos sensores.

Poco después llegó el IntelliMouse Explorer, versión asimétrica del mismo mouse con un diseño más ergonómico y los botones laterales agrupados en el lado izquierdo. Su legado fue tan profundo que todavía hoy la gran mayoría de ratones gaming están basados en su forma. El Razer DeAthadder, uno de los más vendidos y usados por jugadores profesionales en la actualidad, está completamente inspirado en él. También lo están el ROG Gladius de ASUS, el HyperX Pulsefire FPS y muchos otros. La lista es larga.

La prueba: ¿aguanta frente a un mouse moderno?

Toda esta mitología en foros y comunidades retro generó una pregunta legítima: ¿puede un mouse de 1999 competir realmente con lo que tenemos hoy? Para responderla, se consiguió un IntelliMouse Optical original en eBay, con poco uso, y se comparó directamente con un Zowie FK2.

Lo primero que hay que saber es que el mouse funciona perfectamente en Windows 10, lo cual no es poca cosa para un dispositivo de hace más de veinte años. Los problemas, sin embargo, aparecieron enseguida.

El primer obstáculo son los 400 DPI fijos. Con las resoluciones de pantalla actuales esto se vuelve lento, aunque para jugar se puede compensar subiendo la sensibilidad dentro del propio juego, así que no es un problema grave. El segundo y más molesto es el polling rate de 125 Hz. En una pantalla de 240 Hz con el juego corriendo entre 140 y 180 FPS, el mouse solo envía información de posición 125 veces por segundo, lo que provoca un movimiento a trompicones bastante desagradable. La solución temporal fue limitar los FPS del juego a 120, lo que suavizó notablemente el problema.

Una vez resueltos estos dos factores, la consistencia del sensor sorprende. Es preciso y está a la altura del Zowie FK2 en lo que a tracking se refiere, aunque el comportamiento de ambos sensores es ligeramente diferente. El punto realmente problemático es la lift-off distance, es decir, la distancia a la que el sensor sigue detectando movimiento cuando se levanta el ratón. El IntelliMouse lo detecta hasta cuatro milímetros de la mesa, lo que significa que si lo levantas solo un par de milímetros para reposicionarlo, el cursor se mueve de todas formas. Para alguien acostumbrado a la baja lift-off distance de los ratones modernos, resulta bastante molesto.

Existe un truco casero para reducir este problema: pegar un pequeño trozo de cinta adhesiva en la parte inferior del sensor. Reduce la distancia de detección, aunque introduce algo más de fricción con la alfombrilla.

El overclocking del polling rate: un camino cerrado

Una de las soluciones históricas para el problema del polling rate era hacer overclocking al puerto USB, forzando al dispositivo a comunicarse a 500 o 1.000 Hz en lugar de 125. Sin embargo, las actualizaciones recientes de Windows 10 han bloqueado completamente esta posibilidad. Los drivers necesarios para lograrlo no están firmados por Microsoft, lo que impide instalarlos en versiones actualizadas del sistema. A día de hoy no existe un método vigente para conseguirlo.

El veredicto

El IntelliMouse Optical seguirá siendo una leyenda en foros y comunidades de jugadores veteranos, y ese estatus es completamente merecido desde una perspectiva histórica. Fue un salto tecnológico genuino y el punto de partida de todo lo que vino después.

Pero la nostalgia tiene sus límites. Su polling rate de 125 Hz y sus 400 DPI fijos lo hacen poco adecuado para el juego competitivo actual. En cuanto al sensor, su precisión no es muy diferente a la de un Pixart 3310, y es claramente inferior al 3360, que funciona perfectamente sobre cualquier superficie y ofrece un rango amplio de DPI y polling rate configurable.

Como curiosidad, hace poco Microsoft lanzó una versión moderna del IntelliMouse Classic, pero resultó decepcionante: equipa el sensor BW3808 BlueTrack, pensado para funcionar sobre cristal pero con fallos de tracking documentados en gaming competitivo.

El pasado tiene su encanto, pero en este caso los sensores modernos ganan sin discusión.

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