Cuando salió la primera generación de la MSI Claw, nadie le daba un duro. Apostar por Intel en un PC de mano cuando AMD dominaba el segmento con sus chips Z1 parecía una decisión comercial poco acertada, condicionada por acuerdos entre marcas más que por méritos técnicos. Los drivers de Intel eran un problema real, el rendimiento inicial era decepcionante y MSI tardó meses en poder mandar unidades a review porque la experiencia no terminaba de estar a la altura. Hoy, con la segunda generación, el Claw 8 AI Plus, la historia es diferente.
El chip Intel Lunar Lake: bendición y maldición en un mismo paquete
El corazón del Claw 8 AI Plus es un procesador Intel Core Ultra 7 de la línea Lunar Lake, los modelos acabados en V de la nueva generación de Intel. Son chips diseñados específicamente para portátiles de bajo consumo, con ocho núcleos divididos entre cuatro de alto rendimiento y cuatro de eficiencia, con un consumo base de 17 vatios y un turbo de 37. Como tarjeta gráfica lleva la Intel Arc 140V integrada en el mismo chip, igual que AMD integra CPU y GPU en sus chips Z1 y Z2.
La Arc 140V compite sorprendentemente bien en gama de entrada, tanto contra AMD como contra Nvidia, y dentro de chips integrados tiene un rendimiento respetable. El problema histórico de Intel en GPUs son los drivers. Al llevar muy poco tiempo en este mercado, cada juego puede comportarse de forma diferente y las actualizaciones son frecuentes pero impredecibles. En la primera generación del Claw esto fue un problema grave. En la versión AI Plus, con varios meses de updates acumulados, la situación ha mejorado notablemente y hay casos donde el rendimiento se duplicó entre el lanzamiento y el momento actual gracias solo a actualizaciones de drivers. Es el mismo camino que recorrieron las RX 480 y RX 580 de AMD en su época, que mejoraron enormemente con el tiempo.
MSI ya ha anunciado que los próximos modelos de Claw pasarán a usar chips AMD de la serie Z, lo que confirma implícitamente que la apuesta por Intel fue una decisión comercial de momento puntual y que la empresa reconoce que AMD tiene una posición más sólida en este segmento a largo plazo.
Pantalla de 8 pulgadas: la ventaja más importante
El detalle que más diferencia al Claw 8 de sus competidores directos es la pantalla. Mientras que la ROG Ally X lleva un panel de 7 pulgadas, el Claw 8 sube a 8 pulgadas con una resolución de 1920×1200, ligeramente más alta que el 1080p de la Ally.
Esto puede parecer un detalle menor, pero en la práctica marca una diferencia real. Hay juegos que muestran mucho texto en pantalla, interfaces de inventario complejas, minimapas con mucha información o subtítulos pequeños que en la ROG Ally resultan difíciles de leer. En el Claw 8 la experiencia es notablemente más cómoda. La pantalla tiene además soporte para frecuencia de actualización variable entre 48 y 120 Hz, lo que sincroniza el refresco con los FPS del juego para conseguir una imagen más fluida y con menos latencia percibida.
El inconveniente directo de la pantalla más grande es el peso. El Claw 8 pesa 794 gramos frente a los 696 de la ROG Ally X, unos 100 gramos más que se notan en sesiones largas. Para quien prioriza la pantalla y la batería por encima del peso, el intercambio tiene sentido.
Batería: 80 Wh que aguantan de verdad
El Claw 8 AI Plus lleva una batería de 80 Wh, exactamente la misma capacidad que la ROG Ally X, que es prácticamente el máximo disponible en este formato. En uso real, con juegos de demanda moderada y el modo de ahorro de batería activado, se pueden alcanzar más de cuatro horas de juego continuo, algo que resulta perfectamente adecuado para un vuelo medio o un trayecto largo en tren.
En modo de máximo rendimiento la batería baja a hora y media o dos horas dependiendo del juego. La regla práctica es ajustar el TDP manualmente: 15 vatios es un punto de equilibrio que ofrece buen rendimiento sostenido y una autonomía de entre dos y tres horas en la mayoría de juegos triple A. El sistema incluye un modo de gestión inteligente llamado Motor IA que ajusta el consumo dinámicamente según la demanda del juego y el nivel de batería disponible, siendo la opción más cómoda para el uso diario sin necesidad de configurar nada manualmente.
Rendimiento en juegos: pruebas reales
Las pruebas se realizaron comparando el Claw 8 AI Plus directamente con la ROG Ally X en los mismos títulos y condiciones.
En Horizon Forbidden West, uno de los juegos más exigentes para cualquier PC de mano, el Claw con todos los ajustes en bajo y XeSS en modo rendimiento alcanzó 55 FPS a 15 vatios, un resultado sorprendente para un juego que habitualmente es problemático en estos dispositivos. Con modo de ahorro de batería y 13 vatios el juego sigue siendo jugable a 30 FPS. La ROG Ally X en las mismas condiciones de 15 vatios se movió en rangos similares, entre 36 y 48 FPS según el modo.
En Doom: The Dark Ages los resultados son más ajustados. Con FSR en ultra performance y frame generation activado el Claw llegó a 70 FPS conectado a la corriente. A 15 vatios en modo manual el rendimiento baja a unos 36-44 FPS según el preset de calidad. Es un juego que exige mucho a cualquier PC de mano y requiere compromisos importantes en calidad visual.
En Silent Hill 2 Remake el Claw rindió a unos 35-54 FPS dependiendo del modo de consumo elegido, con FSR funcionando mejor que XeSS en este título concreto según la comparativa visual directa.
Una observación importante: el Claw 8 tiene una resolución ligeramente más alta que la ROG Ally X, lo que influye algo en el rendimiento comparativo y hace que las cifras no sean directamente equivalentes entre ambos dispositivos.
La NPU: marketing sin utilidad real por ahora
El Claw 8 AI Plus se vende con mucho énfasis en su NPU integrada, una unidad de procesamiento dedicada a inteligencia artificial dentro del chip Lunar Lake. En las pruebas realizadas, incluyendo el test específico en Cyberpunk 2077 con XeSS 2.0 activado en modo calidad, la NPU no se usó para absolutamente nada. El administrador de tareas confirmó que permanecía inactiva mientras el juego corría.
El potencial existe en teoría: si Intel consiguiera que XeSS aprovechara la NPU para reescalado inteligente al estilo del DLSS de Nvidia, el resultado sería mejor calidad de imagen con menos coste en la GPU. A día de hoy eso no ocurre y la NPU es un componente que no tiene ninguna utilidad práctica en gaming.
Software: mejorado pero por detrás de la competencia
La interfaz de MSI ha mejorado significativamente desde el lanzamiento inicial, que era bastante inestable. El centro de control permite ajustar brillo, volumen, modo de rendimiento, TDP manual, captura de pantalla y grabación de pantalla. La traducción al español tiene errores notables, con nombres de modo poco descriptivos o directamente confusos.
Comparado con el software de la ROG Ally, que va más fluido y resulta más intuitivo, el de MSI sigue siendo la segunda opción. La Steam Deck sigue siendo el referente absoluto en experiencia de software entre todos los PCs de mano, seguida por la ROG Ally. Los dispositivos chinos del mercado están claramente por detrás en este aspecto.
Los mandos físicos merecen mención. Al principio la ergonomía resulta algo extraña, con los gatillos en una posición que requiere adaptación. Después de un período de uso prolongado se encuentra una posición cómoda y deja de ser un problema. Los botones traseros macro están bien situados y son fáciles de alcanzar con los dedos sin cambiar el agarre.
Comparativa: cuál elegir
El mercado de PCs de mano en este momento tiene varios candidatos claros y la elección depende de prioridades concretas.
La ROG Ally X con Z1 Extreme es el PC de mano más equilibrado disponible. Buen rendimiento, buen peso, gran batería y el mejor software de su categoría después de la Steam Deck. Cuesta alrededor de 900 euros y tiene amplio stock. Es difícil equivocarse comprándola.
El MSI Claw 8 AI Plus ofrece una pantalla más grande, la misma capacidad de batería que la Ally X y un rendimiento competitivo por unos 1.100 euros. La diferencia de 200 euros respecto a la Ally X es difícil de justificar únicamente por la pantalla más grande, aunque para quien valore especialmente ese factor la diferencia de uso diario es real. Su principal incertidumbre son los drivers de Intel, que siguen mejorando pero cuyo techo es menos predecible que el de AMD.
La OneX Fly tiene una pantalla del mismo tamaño con panel OLED y un rendimiento algo superior en potencia bruta, pero su batería es significativamente más pequeña, lo que limita la autonomía en uso portátil.
La Steam Deck OLED sigue siendo la opción más recomendable para quien quiere iniciarse en el formato con la mejor experiencia de software y un precio inferior, especialmente para gaming en remoto desde un PC potente o para juegos indie.
Conclusión
El MSI Claw 8 AI Plus es un PC de mano que ha hecho el recorrido inverso al habitual: empezó siendo decepcionante y ha terminado siendo genuinamente bueno. La pantalla de 8 pulgadas es su argumento más sólido y diferencial, la batería de 80 Wh iguala a la mejor del mercado y el rendimiento ha alcanzado un nivel competitivo gracias a meses de trabajo en drivers.
Sus puntos débiles son el precio, 200 euros más caro que la ROG Ally X que es su competidora directa, el peso algo elevado y un software que sigue necesitando pulido. Para el usuario que prioriza la pantalla grande y la batería duradera por encima del precio y el peso, es actualmente el mejor PC de mano disponible. Para todos los demás, la ROG Ally X sigue siendo la opción más equilibrada del mercado.







