La Nintendo Switch 2 llegó con mucha expectativa y un precio que generó debate desde el primer momento. Para entender si ese precio está justificado, la mejor forma es abrirla y ver exactamente qué hay dentro. Esto es lo que encontramos.

Primeras impresiones: diseño y mejoras respecto a la original

Antes de entrar en el hardware, vale la pena mencionar los cambios de diseño más visibles. El sistema de conexión de los Joy-Con ha pasado de los raíles deslizantes de la primera versión a un sistema magnético con imanes de neodimio. El botón de extracción no suelta directamente los mandos sino que hace palanca para separar los imanes, reduciendo la fuerza necesaria. Es una solución ingeniosa y más robusta que el sistema anterior.

La pantalla es una de las mejoras más notables. Es 1080p a 120 Hz y aunque es LCD en lugar de OLED, la calidad visual es excelente. Los ángulos de visión son muy buenos para ser un panel IPS y la nitidez del texto y los gráficos resulta impresionante. Nintendo ha acertado con la pantalla aunque haya optado por no usar tecnología OLED.

El dispositivo incluye dos puertos USB-C, uno en la parte superior pensado para accesorios y dock, y otro en la parte inferior orientado a la carga. La ranura para tarjetas microSD sigue presente bajo el soporte trasero.

El sistema de disipación: turbina y heat pipe

Al abrir la consola, lo primero que llama la atención es el ventilador tipo turbina. La Switch 2 aspira aire por dos rendijas en la parte inferior, bajo la placa de apantallamiento metálico, y lo empuja a través de las aletas de disipación hacia la rejilla superior.

El sistema térmico combina un heat pipe de cobre con un conjunto de aletas. El heat pipe es un tubo hueco de cobre con porosidad interna y agua destilada a muy baja presión. Cuando el chip se calienta, esa agua se evapora y se desplaza rápidamente hacia la zona más fría, transportando el calor de forma muy eficiente. El punto de ebullición del agua a baja presión ronda los 30 grados, lo que permite que el sistema empiece a funcionar a temperaturas muy moderadas. Las aletas de cobre al final del recorrido multiplican la superficie de contacto con el aire para maximizar la disipación. Es el mismo diseño que usan portátiles, la PlayStation 5 y la Xbox, solo que en formato más compacto.

El interior: batería, antenas y placa principal

La batería mide 19,74 Wh, una capacidad que resulta modesta. Sorprende lo pequeña que es físicamente dentro del chasis, donde claramente cabría una batería más grande. A pesar de eso, Nintendo consigue unas dos horas y veinte minutos de autonomía en juegos exigentes, lo que no está mal comparado con PCs de mano que tienen chips más potentes pero baterías también más grandes.

La consola lleva tres antenas. Una está dedicada a la comunicación con los Joy-Con. Las otras dos forman el sistema MIMO del WiFi, que significa Multiple Input Multiple Output: enviar y recibir datos simultáneamente usando dos antenas independientes para mejorar el ancho de banda y la estabilidad de la conexión. Todas las antenas están ubicadas por encima de la placa de apantallamiento metálico, ya que ese tipo de chapa frena las señales electromagnéticas.

La placa principal es pequeña y concentra absolutamente toda la electrónica importante de la consola. Los altavoces estéreo, el conector jack de auriculares, el USB-C inferior y los conectores de los Joy-Con son los únicos elementos que van fuera de ella.

El chip: la joya y la controversia

Aquí está el punto más interesante y también el más polémico. Bajo el apantallamiento metálico encontramos dos módulos de RAM de SK Hynix de 6 GB cada uno, totalizando 12 GB de RAM. Y el procesador central es un chip de Nvidia.

Lo que lleva la Switch 2 es una versión personalizada del Nvidia Orin T234, un SoC, System on a Chip, que integra procesador y gráfica en un único chip. El Orin no fue diseñado originalmente para consolas de videojuegos sino para robótica, drones, cámaras profesionales y aplicaciones de inteligencia artificial en dispositivos. Es el mismo chip que vende Nvidia en sus kits de desarrollo Jetson para integradores industriales.

El procesador dentro del chip es un ARM Cortex A78C de ocho núcleos, la misma arquitectura que usan los móviles modernos. La parte gráfica es una arquitectura situada entre Ampere y Ada Lovelace en términos de generación.

El problema es que el Orin T234 fue anunciado el 18 de diciembre de 2019. En 2025 es un chip con más de cinco años de antigüedad. Si se compara su rendimiento gráfico con una tarjeta de PC convencional, estaría ligeramente por debajo de la Steam Deck original y a un nivel aproximado a una GTX 1050 Ti. No es hardware de última generación bajo ningún criterio.

¿Está justificado el precio?

Esta es la pregunta que el desmontaje plantea de forma directa. La construcción es sólida, los materiales son buenos, el sistema de disipación está bien resuelto, la pantalla es excelente y el mecanismo de los Joy-Con es claramente mejor que el de la primera generación. Todo eso habla de calidad de fabricación.

Pero el chip es antiguo. Muy antiguo para el precio que tiene la consola. Nintendo no ha diseñado hardware nuevo para este dispositivo sino que ha reaprovechado una arquitectura que Nvidia ya tenía desarrollada para otro mercado. Esto tiene una ventaja: el ecosistema de desarrollo y los drivers son maduros, lo que facilita la optimización de juegos. Pero también significa que el techo de rendimiento está muy por debajo de lo que sería posible con tecnología actual.

La propuesta de valor de la Switch 2 no es el hardware en sí, que claramente no compite con un PC gaming ni pretende hacerlo. Es el software, la biblioteca de juegos, la experiencia de usuario y la capacidad de Nintendo para optimizar sus títulos para funcionar perfectamente en hardware limitado. En ese sentido, el valor está en el ecosistema, no en los transistores.

Dicho esto, pagar el precio de lanzamiento por una consola que lleva dentro un chip de 2019 y una batería intencionalmente pequeña en un chasis donde cabría una más grande es algo que cada comprador tendrá que valorar según lo que más le importe.

Lo que más sorprende por dentro

Más allá del debate sobre el precio, el desmontaje revela algo interesante: la Nintendo Switch 2 es fundamentalmente muy simple. La PCB principal hace absolutamente todo: procesador, gráfica, conectividad inalámbrica, control de audio. Todo lo demás es batería, pantalla, botones, altavoces y el sistema de disipación. No hay complejidad de ingeniería oculta, no hay múltiples placas interconectadas. Es un diseño directo y eficiente.

El almacenamiento también es de SK Hynix, el mismo proveedor de la RAM, lo que sugiere que Nintendo consolidó toda la memoria en un único proveedor para simplificar la cadena de suministro. El módulo de WiFi y Bluetooth es una pieza independiente pequeña. Los reguladores de voltaje para el chip están claramente identificados en la placa.

La conclusión del desmontaje es que la Switch 2 está muy bien construida pero tecnológicamente conservadora. Nintendo apostó por la madurez del hardware sobre la potencia, por la duración de batería sobre el rendimiento máximo y por la experiencia de usuario sobre los benchmarks. Es una filosofía coherente con su historia, aunque el precio de lanzamiento genera legítimas preguntas sobre la proporcionalidad entre coste y componentes.

0 0 votos
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Oldest
Newest Most Voted
Feedbacks de Inline
Ver todos los comentarios