Civilization es una de las sagas de estrategia más icónicas de la historia del videojuego, un título que no necesita una RTX 5090 para funcionar. Pero cuando te encargan un PC temático para el lanzamiento de Civilization 7, la pregunta no es cuánta potencia hace falta, sino cuánta potencia es posible meter dentro de un chasis que parezca salido de la antigüedad. Y la respuesta a esa pregunta nos la brinda Nate, encima muy a su estilo absolutamente interesante, desde el punto de vista del hardware. Espero que los disfruten.
El diseño del chasis: mármol, oro y hexágonos
Hacer un PC temático de Civilization plantea un reto particular: la saga abarca desde civilizaciones del pasado hasta el futuro, lo que hace difícil elegir una era concreta como referencia visual. La solución fue trabajar con los materiales y formas que se repiten a lo largo de todo el juego.
Los dos materiales protagonistas fueron el mármol y el oro, combinados con la forma geométrica más característica de la saga: el hexágono. En Civilization, prácticamente todo el mapa está dividido en casillas hexagonales, lo que los convierte en el elemento más reconocible del juego.
La estructura del chasis se divide en tres partes:
- Marco inferior: aluminio mecanizado por CNC que forma la base y le da peso y presencia al conjunto.
- Estructura central: chapa de acero plegada donde va atornillada la placa base, con espacio para la gráfica en vertical y la fuente de alimentación en la parte trasera. El esquema sigue la filosofía de las cajas tipo Lian Li Dynamic O11, con el hardware completamente expuesto.
- Marco superior: otro bloque de aluminio mecanizado con la forma hexagonal del mapa, donde se colocan los logos de Civilization impresos en 3D y decorados con la textura de mármol.
Las tapas protectoras no son cristal plano sino policarbonato doblado, lo que da la sensación de que el hardware flota en el interior de la carcasa sin estar encerrado en una caja convencional.
El depósito de refrigeración líquida custom: el río
El elemento más llamativo del diseño interior es el depósito de refrigeración líquida fabricado a medida. En lugar de usar un depósito comercial, se diseñó una pieza que recorre el perímetro del PC, entrando por un lado y saliendo por el otro, simulando el recorrido de un río. La entrada y salida de agua apuntan hacia abajo, lo que permite hacer el cableado de los tubos por la parte inferior de forma ordenada.
No hay una razón técnica para que el agua haga ese recorrido concreto. Es una decisión puramente estética y narrativa: en un PC de Civilization, el agua tiene que tener presencia.
Para completar el acabado temático, la placa base y la tarjeta gráfica recibieron un tratamiento de pintura con efecto mármol y detalles en dorado, haciendo que los componentes internos formen parte del lenguaje visual del conjunto.
El hardware: tecnología extrema explicada
Procesador: Intel Core Ultra 9 (serie 200) y la filosofía del nuevo Intel
La placa base elegida es una MSI MEG Z890 Carbon WiFi, con chipset Z890 diseñado para los nuevos procesadores Intel Core Ultra 200. El procesador es el Core Ultra 9, el más potente de la serie.
Esta generación representa un cambio de filosofía para Intel. Los procesadores anteriores de gama alta, como el Core i9 14900KS, estaban optimizados para extraer el máximo rendimiento en Gaming a costa de un consumo y unas temperaturas muy elevadas, lo que derivó en los conocidos problemas de estabilidad que afectaron a muchos usuarios. El Core Ultra 200 baja una marcha: menos consumo, temperaturas más controladas, mayor estabilidad y una NPU integrada para IA. No es el procesador que sacaría más FPS en Gaming de todos los disponibles (el AMD Ryzen 9800X3D lo supera en ese terreno), pero tampoco está tan lejos y es mucho más equilibrado para uso general.
Memoria CUDIMM: la tecnología más avanzada en RAM
Una de las razones para elegir esta plataforma es la compatibilidad con CUDIMM, una de las tecnologías más avanzadas en memoria RAM disponibles actualmente y que solo funciona con los procesadores Intel Core Ultra 200 y placas Z890.
Para entenderla, hay que saber cómo funciona la RAM a alto nivel. Los módulos de memoria se comunican con el procesador a través de una serie de buses que recorren la placa base. Cuanto más rápida es la transferencia de datos (más MHz), más sensible es esa comunicación a cualquier interferencia o atenuación de la señal. Con DDR5 a frecuencias convencionales, una buena placa y un buen procesador pueden alcanzar los 8.000 MT/s, lo cual ya es notable.
El problema es que a esas velocidades, la señal que viaja por los buses de la placa llega con suficiente ruido como para generar errores. Ahí es donde entra el CUDIMM. La «CU» significa Clock Unbuffered, y hace referencia a un nuevo chip integrado dentro del propio módulo de RAM llamado CKD (Client Clock Driver).
El CKD actúa como un amplificador de señal: recoge las señales del procesador antes de que lleguen a los chips de memoria y las regenera, asegurando que cada chip reciba una señal limpia y fuerte. Es exactamente lo mismo que hace un repetidor de WiFi en casa: cuando la señal no llega bien a una habitación lejana, el repetidor la recoge y la emite de nuevo con plena potencia. Gracias a esto, la CUDIMM puede funcionar de forma estable a frecuencias que sin este chip serían inviables.
En este PC se instaló RAM Kingston CUDIMM a 8.400 MT/s con latencias CL40, 48 GB en total. Es uno de los kits de memoria más rápidos disponibles en el mercado.
Almacenamiento: SSD con velocidades de 14.600 MB/s
El SSD instalado lee a 14.600 MB/s, lo que equivale a leer un archivo de 14 GB cada segundo. Para Civilization 7, esta velocidad es completamente excesiva. Para edición de vídeo en 8K, modelado 3D con texturas en alta resolución o cualquier flujo de trabajo que dependa del acceso continuo a grandes volúmenes de datos, es una herramienta genuinamente útil. El disipador que incorpora no es decorativo: a esas velocidades de transferencia, el chip se calienta lo suficiente como para necesitar refrigeración activa.
Fuente de alimentación: MSI AI 1600T 80+ Titanium
La fuente es una MSI AI 1600T PCIe 5 con certificación 80+ Titanium, la más alta disponible. Esto significa una eficiencia de entre el 90% y el 96% en el aprovechamiento de la energía eléctrica, dependiendo del nivel de carga.
Un detalle importante: la máxima eficiencia de una fuente no se alcanza al 100% de carga sino al 50-60%. Una fuente de 1600W trabajando a 800-900W está en su punto óptimo de eficiencia. Comprar una fuente sobredimensionada no es un desperdicio, es una ventaja: la fuente trabaja menos forzada, se calienta menos, dura más y opera con mayor eficiencia energética. Los vatios sobrantes son siempre una reserva de futuro.
La fuente incorpora condensadores japoneses de alta gama que purifican la corriente antes de distribuirla a los componentes, algo especialmente relevante para el overclocking.
Tarjeta gráfica: MSI RTX 5090 Supreme
La RTX 5090 es la gráfica más potente disponible en el mercado. Ofrece aproximadamente un 30% más de rendimiento que la RTX 5080 y tiene 32 GB de VRAM. Para Gaming puro es una inversión difícil de justificar (la VRAM extra no se aprovecha en juegos actuales y el precio ronda los 2.500 euros), pero en un PC de estas características es la opción natural.
El modelo Supreme de MSI tiene un disipador de gran tamaño que mantiene las temperaturas más bajas que los modelos más compactos, lo que permite que la GPU opere a frecuencias ligeramente más altas de forma sostenida. No es una diferencia enorme, pero en un build extremo cada margen cuenta.
Las fases de alimentación: por qué importan para el overclocking
La placa MSI Z890 Carbon WiFi tiene 20 fases de alimentación para el procesador. Las fases de alimentación son filtros que limpian y estabilizan la corriente que llega al procesador desde la fuente. Cuantas más fases hay y de mayor calidad son, más preciso y limpio es el voltaje que recibe el procesador.
Para Gaming normal esto no hace una diferencia práctica. Donde sí importa es en el overclocking: subir la frecuencia del procesador por encima de sus valores de fábrica requiere proporcionarle el voltaje exacto necesario. Un voltaje con fluctuaciones puede hacer que el procesador se cuelgue por falta de potencia o se sobrecaliente por exceso. Las fases de alta calidad garantizan esa estabilidad.
Overclocking y optimización: exprimiendo el sistema
Con todo el hardware instalado, el proceso de optimización pasó por tres pasos:
- CPU Game Boost en BIOS: activa el perfil de overclocking automático de MSI para el Core Ultra 9, desbloqueando el procesador para que opere a su máximo potencial sin restricciones de consumo.
- XMP activado a 8.400 MT/s: habilita el perfil de memoria CUDIMM en la BIOS para que opere a su frecuencia máxima de diseño.
- Overclocking de GPU con MSI Afterburner: se ajustó la curva de frecuencia de la RTX 5090 para subir los MHz en cada punto de voltaje, y se incrementó la frecuencia de la memoria GDDR7 en +2000 MHz.
Además, se activó Smooth Motion, la tecnología de Nvidia que aplica Frame Generation (generación de fotogramas por IA) en juegos que no tienen soporte nativo de DLSS. Disponible exclusivamente en la serie RTX 5000, permite casi duplicar los fotogramas visibles en cualquier juego, incluyendo Civilization 7.
El resultado en Civilization 7 a 4K, máxima calidad y sin ningún tipo de reescalado: partiendo de 230 FPS con el hardware en configuración base, el overclocking y el Smooth Motion activo prácticamente duplicaron esa cifra. Para un juego de estrategia por turnos, es evidentemente excesivo. Para demostrar hasta dónde puede llegar el hardware moderno, es exactamente el tipo de experimento que tiene sentido hacer.
¿Qué civilización elegirías en Civilization 7, y qué componente de este build te parece más interesante? Cuéntanos en los comentarios.







